El Hígado y su relación con la sangre

Sangre
El Hígado es el órgano más importante como almacén de la sangre, y, por ello, regula su volumen en todo el cuerpo y en todo momento.

El Hígado regula el volumen de Sangre en el cuerpo según la actividad física. Cuando el cuerpo está en actividad, la Sangre fluye hacia los músculos y tendones. Cuando está en reposo, la Sangre vuelve de nuevo al Hígado; se trata de un proceso de autorregulación que depende de la actividad física.

En capítulo 62 de las Preguntas sencillas dice:

«El Hígado almacena la Sangre»

Y en el capítulo 10:

«Cuando una persona se tumba, la Sangre vuelve al Hígado»

Wang Ping (dinastía Tang) afirma asimismo:

«El Hígado almacena la Sangre [...] cuando uno se mueve, 
la Sangre va a los canales; cuando uno descansa, va al Hígado»

Cuando una persona descansa, la Sangre vuelve al Hígado, contribuyendo de este modo al restablecimiento de su energía; cuando la Sangre llega a los músculos y a los tendones al hacer ejercicio, los nutre y los humedece, facilitando así que puedan realizar sus funciones durante el ejercicio

La función del Hígado de regular el volumen de Sangre en todo el cuerpo tiene una gran influencia en el nivel de energía de una persona. Cuando la Sangre fluye hacia los lugares apropiados del cuerpo en los momentos adecuados, nutrirá los tejidos necesarios, proporcionándonos de este modo energía. Si se altera esta función reguladora, habrá falta de Sangre y, por tanto, de nutrición allá donde se requiera; de este modo, la persona se cansará fácilmente. En el capítulo 10 de las Preguntas sencillas
dice:

«Cuando el Hígado tiene suficiente Sangre... 
los pies pueden caminar, 
las manos pueden sujetar y 
los dedos pueden agarrar»

Finalmente, la función del Hígado de almacenar y de regular el volumen de Sangre influye también indirectamente en nuestra resistencia frente a los factores patógenos externos. Si esta función del Hígado es normal, la Sangre nutrirá de manera adecuada la piel y los músculos, y serán capaces de resistir a los ataques de los factores patógenos externos. Si esta función está dañada, la piel y los tejidos no serán irrigados ni nutridos por la Sangre en los momentos apropiados (durante el ejercicio)
y, por consiguiente, el cuerpo será más fácilmente invadido por los factores patógenos externos. Existen otros factores más importantes que determinan nuestra resistencia ante los factores patógenos externos, en especial la fuerza del Wei Qi (Qi Defensivo) y la fuerza del Qi de Pulmón. Sin embargo, es necesario no pasar por alto la importancia de esta función del Hígado.

El Hígado regula la menstruación
La función del Hígado de almacenar Sangre tiene una marcada influencia en la menstruación, lo cual es de gran importancia en la práctica clínica. Si el Hígado almacena la Sangre correctamente, la menstruación será normal. Si hay una insuficiencia de Sangre de Hígado, habrá amenorrea o periodos escasos. Si hay un exceso o un Calor en la Sangre de Hígado, los periodos podrían ser abundantes. Si la Sangre de Hígado se estanca, los periodos serán dolorosos.
La función del Hígado de almacenar Sangre es extremadamente importante en la fisiología y en la patología de las mujeres. Muchos problemas ginecológicos se deben a un mal funcionamiento del Qi de Hígado o de la Sangre de Hígado. Si el Qi de Hígado se estanca, puede conducir a un estancamiento de Sangre de Hígado y provocar, a su vez, reglas dolorosas con tensión premenstrual
y coágulos oscuros en la sangre menstrual.
El almacenamiento de Sangre en el Hígado influye también en el Ren Mai (Vaso Director) y en el Chong Mai (Vaso Penetrante), los dos vasos extraordinarios estrechamente ligados al Útero. Toda disfunción del Hígado dará lugar a un desequilibrio de ambos vasos y afectará a la menstruación.

La Sangre de Hígado humedece los ojos y los tendones
La Sangre de Hígado humedece también los ojos y los tendones. Existe una estrecha relación entre
el Hígado y los ojos (aunque otros órganos ejercen una influencia sobre los ojos). La Sangre de Hígado humedece y da «brillo» a los ojos; si la Sangre de Hígado es deficiente, los ojos pueden estar secos, puede haber visión borrosa, o ambos. Si la Sangre de Hígado tiene Calor, pueden estar rojos y doler.
La Sangre de Hígado humedece y nutre asimismo los tendones (que incluyen los ligamentos y los cartílagos); esta función es fundamental para la óptima función articular. Si la Sangre de Hígado no logra humedecer y nutrir los tendones, habrá calambres musculares y contracción de los tendones. Si el Hígado se ve afectado por Viento interno, habrá temblores o convulsiones (los temblores y las convulsiones son vistos en medicina china como «temblor de los tendones»).

Finalmente, hay una relación de influencia recíproca entre la Sangre y el Hígado; por una parte, si la Sangre no es normal (es decir, hay una insuficiencia de Sangre o un Calor en la Sangre), puede afectar a la función del Hígado. Si, por otra parte, la función del Hígado es anormal, puede afectar a la calidad de la Sangre, originando determinados tipos de enfermedades de la piel, como eczema o psoriasis. Esta última idea fue propuesta por el doctor J. Shen, quien sostenía que, del mismo modo
que un medio inapropiado de almacenaje puede estropear el alimento (por ejemplo, un recipiente sucio que estimule el crecimiento bacteriano), de forma parecida una función inadecuada del Hígado (el almacén de la Sangre), puede «estropear» la Sangre y dar lugar a enfermedades de la piel.