Factores patógenos y antipatógenos

Los factores patógenos invaden al cuerpo humano y los factores antipatógenos (la resistencia) los combaten, de modo que se produce una lucha entre ellos, se destruye el equilibrio relativo entre yin y yang del cuerpo humano, y se producen disfunciones de los órganos internos, desórdenes funcionales de la energía y la sangre, y, como consecuencia de todo eso, suceden una serie de cambios patológicos.

Lucha entre los factores patógenos y los antipatógenos 
La lucha entre los factores patógenos y los antipatógenos no está relacionada con la aparición de la enfermedad, sino que afecta a su desarrollo y evolución, razón por la cual se puede decir que el proceso de la enfermedad es, en realidad, el proceso de esa lucha, y la lucha se manifiesta en síndromes de deficiencia o de exceso.

La lucha entre los factores patógenos y los antipatógenos y los cambios de síndromes de deficiencia y de exceso:

Durante la lucha, ambas partes se inter-transforman mutuamente. 

En general, cuando crecen los factores antipatógenos, decrecen los patógenos, y al revés. 
A medida que crecen y decrecen ambas partes y síndromes, como dice en Suwen:

«si es más fuerte el factor patógeno, existe exceso, 
y si se pierde la esencia, existe deficiencia».

Exceso 
se refiere principalmente al exceso de los factores patógenos, y es una manifestación patológica con el factor patógeno excesivo como la parte principal de la contradicción. 

Se observa con frecuencia en el período inicial y medio de las enfermedades causadas por los seis factores patógenos exógenos, en las enfermedades causadas por el estancamiento de flema, alimentos, sangre y agua. 
Por ejemplo, en la práctica clínica, la abundancia excesiva de flema, indigestión, obstrucción interna de la estasis de sangre, inundación de agua y humedad, fiebre elevada, manía, hablar en voz alta y respiración estertorosa, dolor abdominal que no tolera la presión, retención de orina y de defecación, pulso fuerte, etc., son síndromes de exceso.

Deficiencia 
se refiere a la insuficiencia de los factores antipatógenos; es una manifestación patológica con la debilidad de los factores antipatógenos como la parte principal de la contradicción.

Se presenta con frecuencia en los pacientes de débil salud de ordinario, o en el período posterior de alguna enfermedad y en las enfermedades crónicas. 
Por ejemplo, por una enfermedad grave o prolongada, se consume mucho la esencia, o una transpiración excesiva, vómitos severos, y hemorragia grave pueden hacer sufrir a la energía yang o los líquidos corporales yin, de modo que conducen a la debilidad de los factores antipatógenos, hipofunción, manifestadas en lasitud, semblante marchito, palpitaciones, respiración superficial, sudoración espontánea, o calor en el pecho, en la palma de la mano y en la planta del pie, o aversión al frío, miembros fríos, pulso débil, etc. 

La lucha entre los factores patógenos y los antipatógenos y el incremento y decrecimiento de ambos, no sólo producen los cambios de exceso y de deficiencia, sino que, en algunas enfermedades crónicas y complicadas, la retención durante mucho tiempo de factores patógenos puede dañar a la energía original, o, por ser débiles, los factores antipatógenos no son capaces de expulsar a los patógenos, de modo que se producen estancamiento de flema, alimentos indigestos, sangre y agua; como consecuencia de todo ello, suceden enfermedades complicadas:

la existencia simultánea de exceso y deficiencia; en la práctica clínica se observan también con frecuencia cambios patológicos de exceso verdadero y deficiencia ficticia o de deficiencia
verdadera y exceso ficticio, a causa de la reunión de los factores patógenos excesivos que obstruyen los meridianos y colaterales, por lo cual la energía y la sangre circulan libremente hasta la superficie del cuerpo, o debido a insuficiencia de energía y sangre, que se manifiesta en la disfunción de transformación y transporte.

La lucha entre los factores patógenos y antipatógenos y la evolución de la enfermedad: 

Durante el proceso de la enfermedad, los factores patógenos y los antipatógenos luchan continuamente; si los últimos vencen, la enfermedad se cura, y si son vencidos, empeora, hasta la muerte del paciente; si son iguales unos y otros, y  no pueden vencer ni éstos ni aquéllos, se mantienen equilibrados durante algún tiempo.

Victoria de los factores antipatógenos sobre los patógenos: 

En esta lucha, si los factores antipatógenos son fuertes, y tienen buena resistencia, los patógenos no pueden desarrollarse; en la práctica clínica ello se manifiesta por lo ligero de la enfermedad y su proceso corto. 

Si los factores antipatógenos vencen a su rival, los patógenos dejan de influenciar al cuerpo humano, se recupera la función de los órganos internos y de la energía y la sangre también el equilibrio relativo entre yin y yang sobre una nueva base, y se cura la enfermedad. Por ejemplo, en las enfermedades causadas por los seis factores patógenos exógenos, éstos invaden al cuerpo humano a través de la boca, la nariz y la piel; si no son débiles los factores antipatógenos que los rechazan, no sólo se circunscribe la afección a la superficie del cuerpo o en los meridianos y colaterales, sino que también los factores patógenos son expulsados rápidamente, luego de una sudoración; extinguidos los factores patógenos y desaparecidas las manifestaciones exteriores, se armonizan el sistema ying (sistema nutritivo) y el sistema wei (sistema defensivo), y vuelve la salud.

Los factores patógenos vencen a los antipatógenos: 

En esta lucha, si éstos son débiles, no solamente no pueden vencer a aquéllos, sino que se debilitan cada vez más y se tornan cada vez más graves los trastornos funcionales de zang-fu (órganos internos), la energía y la sangre, y los factores patógenos acentúan continuamente su daño, de manera que se agrave la enfermedad.

Si, exhaustos los factores antipatógenos y triunfantes los patógenos, sucede agotamiento funcional de los órganos, la energía y la sangre y separación (divorcio) de yin y yang, se termina la vida y sobreviene la muerte.

Resumiendo todo lo ya explicado, la lucha entre estos factores y su crecimiento y decrecimiento, no sólo determinan la naturaleza de exceso o deficiencia del síndrome, sino que contribuyen directamente al desarrollo y evolución de la enfermedad; refiriéndolo de manera sucinta, si los factores antipatógenos son débiles y los patógenos excesivos, la enfermedad se agrava, si los antipatógenos vencen a los patógenos, la enfermedad se mejora. 

Quiere decir que, durante el proceso de una enfermedad, lo débil de los factores antipatógenos y lo excesivo de los patógenos empeoran la enfermedad, incluso causan la muerte, mientras que lo fuerte de los antipatógenos o la recuperación de éstos pueden expulsar los patógenos haciendo que la enfermedad se mejore, hasta curarse.